El Roquero solitario es un ave paseriforme de unos 22 centímetros que habita ecosistemas rocosos del sur de Europa, noroeste de Africa y Asia. Se alimenta principalmente de insectos y bayas que captura en las rocas o en zonas de excasa vegetación.
La agachadiza común (Gallinago gallinago) es una pequeña ave limícola de unos 25 centímetros de longitud que podemos encontrar en la mayor parte de Europa, Asia y África. En la península ibérica la podemos ver sobre todo en invierno aunque de forma muy escasa también cria en unos pocos enclaves de España y Portugal
Se alimenta principalmente de invertebrados que captura en aguas poco profundas o cerca de las orillas en zonas de barro o muy húmedas.
Es un ave que pasa muy desapercibida a la vista, ya que no le gusta las zonas demasiado despejadas de vegetación, se camufla muy bien y es capaz de aguantar sin moverse hasta que una persona o depredador está a pocos centímetros de ella.
La Tapada de Mafra es un recinto cerrado de algo más de 1000 hectáreas ubicado próximo a la localidad portuguesa de Mafra, a unos 40 kilómetros de Lisboa.
Este recinto fue creado en 1747 por el rey João V, y fue usado por la familia real y la nobleza como lugar de esparcimiento y de caza, en 1941 pasó a ser gestionada por la Dirección General de Servicios Forestales y Acuícolas y a reconvertirse en un espacio no solo de caza (aunque actualmente se continua cazando) sino más bien enfocado al disfrute de la naturaleza, la conservación y la educación ambiental, sobre todo a partir de 1998 cuando se creó una cooperativa para aprovechar sus recursos turísticos. Actualmente aunque no es posible una visita libre, si se puede pagar para realizar rutas de senderismo, en bicicleta o guiadas en vehículos propios de la Tapada, así como diferentes talleres y actividades de educación ambiental.
Los animales que podremos ver fácilmente en cualquiera de sus rutas son ciervos, gamos y jabalíes principalmente, que aunque se encuentran libres y se pueden mover por toda la extensión de la Tapada, algunos de ellos se han acostumbrado a la afluencia de personas por algunos de los caminos y permiten acercarse más de lo que sería normal, por lo que es un buen lugar para fotografía de fauna.
El águila perdicera (Aquila fasciata) es la tercera especie de águila por tamaño que podemos encontrar en Extremadura, solo superada por el águila real y la imperial, está distribuida en el territorio extremeño por aquellas comarcas más montañosas en las que encuentra en sus cortados rocosos buenos lugares de nidificación, aunque también puede anidar en árboles e incluso en estructuras como torretas eléctricas. Se alimenta principalmente de pájaros y mamíferos de tamaño medio, y en menor proporción puede capturar también algunos reptiles.
En Extremadura crían aproximadamente 100 parejas, que forman aproximadamente el 13 % de su población española, y en el Geoparque Villuercas Ibores Jara encuentra un importante reducto para su supervivencia debido a la configuración de valles cerrados, vegetación mediterranea, abundancia de presas y grandes roquedos cuarcíticos.
El tejedor amarillo «Euplectes afer» es un ave paseriforme de la familia Ploceidae que habita en el África subsahariana, introducido en Portugal a finales de los años 80 es un ave que cuenta con un marcado dimorfismo sexual, los machos de un color amarillo intenso y negro son muy llamativos, las hembras de un color pardo, parecido a las hembras de gorrión, pasan mucho más desapercibidas.
Dos lugares donde se los puede observar con facilidad son el Estuario del Tajo y el estuario del Sado (Portugal).
Evoa es un complejo ubicado en Vila Franca de Xira, cuenta con tres lagunas, centro de interpretación y cafetería , creado en el 2013 y orientado a la conservación, educación y puesta en valor de la avifauna de la «Reserva Natural do Estuario do Tejo».
Tiene una superficie de unas 70 hectáreas y puedes caminar en una red de 5 km de senderos que unen distintos observatorios en los que poder ver muchas especies de aves sin apenas molestias.
El martinete es un tipo de garza, siempre vinculada a ecosistemas acuáticos, de un metro de envergadura y hábitos principalmente nocturnos y crepusculares, se alimenta de peces, anfibios e invertebrados acuáticos, lo encontramos en poblaciones fragmentadas en casi todo el planeta a excepción de Australia y sus principales amenazas están vinculadas a la destrucción y contaminación de los ecosistemas acuáticos donde vive.
El Calamón es una especie de ave gruiforme de la familia Rallidae que podemos encontrar siempre vinculado a humedales en los que se alimenta principalmente de brotes tiernos y otras materias vegetales, aunque puntualmente también puede capturar invertebrados, huevos, polluelos y pequeños peces.
Podemos encontrarlo en humedales tropicales y subtropicales del este y sur de África, Madagascar, sur de Asia, sureste de Australia, Nueva Zelanda y algunos enclaves en torno al Mediterráneo, tanto en el norte de África como en el sur de Europa (España y Portugal).
Es un ave muy llamativa por sus colores , estuvo a punto de la extinción a mediados del siglo pasado y aunque sus poblaciones han conseguido aumentar considerablemente, aún cuenta con numerosos peligros, entre los que destaca la destrucción de los hábitats en los que vive, la contaminación , la sequía y la quema de la vegetación de los humedales que utilizan como lugares de refugio, alimentación y cría.
El Valle del Guadarranque es uno de los primeros valles de las estribaciones de Los Montes de Toledo que se adentran en la provincia de Cáceres, por el discurre el río del mismo nombre durante unos 30 kilómetros en los que no hay ninguna población, solo algunas casas aisladas de grandes fincas de caza, algunas como «Valdepuercas», de 18000 hectáreas propiedad del empresario José María Aristrain y sobre el que pesa una acusación por el mayor fraude fiscal a Hacienda (210 millones de euros). También podemos encontrar en este valle el Coto Regional de Matallana, 10,000 hectáreas catalogadas en su mayor parte como «Monte de Utilidad Pública», gestionado por la administración autonómica extremeña y que en realidad no permite otra ninguna actividad diferente a la caza.
La observación de fauna en este lugar es todo un espectáculo, multitud de rapaces anidan en los riscos cuarcíticos que encontramos repartidos por todo el valle , las repoblaciones de pinos y los alcornoques de las laderas sirven de lugar de nidificación para las rapaces más pequeñas, ríos y arroyos que mantienen parte de su caudal todo el año añaden el agua necesaria para la vida de todos sus habitantes, pero si algo destaca en este paisaje, es la gran cantidad de cérvidos y jabalíes, una «sobre-explotación» incentivada durante muchos años por los cotos de caza y que en muchos lugares está provocando la escasa o nula regeneración de la flora autóctona existente, con algunas especies tan raras como el loro «prunus lusitánica», que encuentra en estas laderas y gargantas uno de sus últimos reductos.