Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

El sapo de espuelas (Pelobates cultripes) es un anfibio de hábitos principalmente nocturnos, presente en buena parte de la península ibérica. Su nombre se debe a las pequeñas espuelas córneas de color oscuro que posee en las patas traseras y que utiliza para excavar con sorprendente rapidez.

En Extremadura está ampliamente distribuido, aunque su presencia está muy ligada a zonas donde existen charcas temporales, depresiones del terreno y suelos arenosos o blandos. Es más fácil encontrarlo durante los periodos lluviosos, especialmente en otoño y primavera, cuando abandona su refugio subterráneo para alimentarse y reproducirse.

Una de sus características más llamativas es la variabilidad de su coloración. Puede presentar tonos amarillentos, pardos, grisáceos o verdosos, con manchas y dibujos más oscuros de formas muy variables. Esta diversidad hace que algunos ejemplares sean muy diferentes entre sí, incluso dentro de una misma población, y les proporciona un excelente camuflaje entre la tierra, la vegetación y las hojas secas.

Una de sus mayores curiosidades es precisamente su capacidad para enterrarse completamente en pocos minutos, permaneciendo bajo tierra durante largos periodos de sequía. Puede pasar gran parte del año oculto y aparecer casi de repente después de las lluvias.

Durante la reproducción utiliza charcas temporales, donde deposita grandes cordones de huevos. Sus renacuajos pueden crecer rápidamente, una adaptación fundamental para completar su metamorfosis antes de que la charca se seque.

Es una especie discreta y difícil de observar, pero su presencia nos recuerda la enorme importancia de conservar las pequeñas charcas y humedales temporales, incluso aquellos que pueden parecer insignificantes.

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

El tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) es un anfibio endémico del suroeste de la península ibérica, con una presencia destacada en Extremadura, donde se distribuye sobre todo en zonas de clima mediterráneo. Habita charcas temporales, pequeñas lagunas, abrevaderos y otros puntos de agua tranquila, especialmente en áreas de dehesa y paisajes agrícolas bien conservados.

Durante la fase acuática se alimenta principalmente de pequeños invertebrados, como larvas de insectos, crustáceos y gusanos, mientras que en su fase terrestre consume artrópodos de pequeño tamaño. Es una especie muy ligada a la estacionalidad de las lluvias, ya que depende de los humedales temporales para reproducirse. La conservación de estos ecosistemas resulta clave para mantener sus poblaciones, amenazadas por la desecación de charcas y la alteración del hábitat.

Sorpresas en el Geoparque

No descansamos de dar paseos por el Geoparque de Villuercas Ibores Jara, y aunque a veces nos parezca que lo tenemos todo descubierto, la naturaleza a veces nos deja sorpresas como la que pudimos observar el domingo pasado en una de las excursiones para visitar una bonita cueva en Cabañas del Castillo, una cueva llamada Cueva del Aljibe, que cuenta en su interior con un pequeño lago.

282642_10150258647178618_724603617_7348472_6184824_nDespués de padecer con el calor subiendo estas sierras Villuerquinas llegamos a la cueva, o mejor dicho, cuevas, una de ellas de difícil acceso pues hay que dejarse caer por una especie de “tobogan” de unos tres metros de altura hasta una cavidad subterránea, esta cavidad está parcialmente cubierta de agua produciendo en su interior un pequeño lago de aguas cristalinas.

281555_10150259382148618_724603617_7356778_7482690_n En las paredes de esta cavidad pudimos observar unas ranas con una coloración muy particular, tras mirar mucha bibliografía y consultar a algunos biólogos parece que pueden ser ranitas meridionales que en vez de tener la típica coloración verde son negras, ¿quizás por estar en la oscuridad de una cueva?.

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Rana Meridional con una coloración normal.