Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

El sapo de espuelas (Pelobates cultripes) es un anfibio de hábitos principalmente nocturnos, presente en buena parte de la península ibérica. Su nombre se debe a las pequeñas espuelas córneas de color oscuro que posee en las patas traseras y que utiliza para excavar con sorprendente rapidez.

En Extremadura está ampliamente distribuido, aunque su presencia está muy ligada a zonas donde existen charcas temporales, depresiones del terreno y suelos arenosos o blandos. Es más fácil encontrarlo durante los periodos lluviosos, especialmente en otoño y primavera, cuando abandona su refugio subterráneo para alimentarse y reproducirse.

Una de sus características más llamativas es la variabilidad de su coloración. Puede presentar tonos amarillentos, pardos, grisáceos o verdosos, con manchas y dibujos más oscuros de formas muy variables. Esta diversidad hace que algunos ejemplares sean muy diferentes entre sí, incluso dentro de una misma población, y les proporciona un excelente camuflaje entre la tierra, la vegetación y las hojas secas.

Una de sus mayores curiosidades es precisamente su capacidad para enterrarse completamente en pocos minutos, permaneciendo bajo tierra durante largos periodos de sequía. Puede pasar gran parte del año oculto y aparecer casi de repente después de las lluvias.

Durante la reproducción utiliza charcas temporales, donde deposita grandes cordones de huevos. Sus renacuajos pueden crecer rápidamente, una adaptación fundamental para completar su metamorfosis antes de que la charca se seque.

Es una especie discreta y difícil de observar, pero su presencia nos recuerda la enorme importancia de conservar las pequeñas charcas y humedales temporales, incluso aquellos que pueden parecer insignificantes.