Breve paseo por el tramo bajo del Río Guadalupejo en los términos municipales de Valdecaballeros y Castilblanco, bajo un denso bosque de rivera de sauces y alisos.
Tramo bajo del Río Guadalupejo
> Fotografía de Naturaleza <
Muy cerca de Cáceres, encontramos esta cadena montañosa conocida por la ubicación del Santuario de la Virgen de la Montaña, también conocida como Sierra del Portanchito, bosques autóctonos de encinas, alcornoques, madroños, enebros … poblarían esta zona, hoy solo visibles como leves vestigios del bosque mediterraneo que sobrevive entre los innumerables chalets y urbanizaciones, el hormigón y el cemento deslumbran cada fotografía, y el paisaje se tinta de tejados, vallas, y caminos asfaltados.
Las tardes de lluvia en este paraje extremeño se vuelven mágicas, las rocas parecen cobrar vida, la imaginación rebosa a cada paso mientras que las gotas de agua resbalan por las peñas graníticas igual que lágrimas buscando la verde hierba de la primavera, y en el cielo, el arcoiris ilumina una bonita tarde, un cuento, un deseo … una realidad.
Pocos lugares como Cabañas del Castillo pueden producirnos esa sensación de querer volver a los pocos minutos de abandonarlo, de volver a sentir el aire desde lo alto de las rocas, a divisar, igual que el halcón peregrino desde su atalaya, las tierras de Las Villuercas, a volver a sentir los recuerdos y las historias que imaginamos dentro de sus torres, a creer que estamos, como en el mejor de nuestros sueños, en un paisaje creado para nuestra imaginación.
Pocos rincones como éste en Extremadura nos transportan a lugares de cuento, en los que el musgo, líquenes y el discurrir del agua, nos conduce a tiempos soñados, raíces de viejos árboles parecen que van a moverse al ritmo de la corriente, para dar vida a los viejos fresnos y alisos que nos observan a cada paso, y mientras tanto, numerosos ciervos salen a nuestro encuentro, con las últimas cornamentas de la temporada, esperando … el final del cuento, y el principio de un nuevo día.
En España existe un «miedo» generalizado a salir al campo bajo la lluvia, algo muy distinto a lo que ocurre en otros países en los que caminar y disfrutar de la naturaleza es totalmente compatible con estos días, preferimos quemar el bosque en la chimenea y recordar viejas historias junto a la familia, preferimos seguir recordando la España de sol y playa y olvidarnos de las nubes que dan vida al suelo que pisamos.
Puede parecer que estos días no son apropiados para caminar, y mucho menos para salir con la cámara en mano, pero a mi personalmente estos son de los días que más me gustan, la niebla oculta los viejos alcornoques y los convierte, en fantasmas inmóviles, el agua, resbalando por las hojas, pintan un cuadro de colores con el verde de la primavera y el rojo de los viejos helechos, estamos en los alcornocales de Cabañas del Castillo, en plena comarca de Las Villuercas, disfrutando de la lluvia en el Geoparque Villuercas Ibores Jara.
Uno de los lugares del Geoparque Villuercas Ibores Jara más representativos, las Apreturas del Almonte, en Cabañas del Castillo, se convierten en un destino indispensable en cualquier visita a la comarca.
El río Almonte rompe las paredes cuarcitas de la sierra del Alcornocal y forma un desfiladero angosto, siempre vigilado por la Peña del Rayo y sus numerosos buitres y rapaces que encuentran en estas rocas la tranquilidad y el cobijo de la sierra Villuerquina.
Las aves, el paisaje, la tranquilidad, y el fácil acceso a este lugar lo convierten sin lugar a dudas en uno de los mejores y más visitados rincones olvidados del Geoparque Villuercas Ibores Jara.
Este paraje conocido cada vez más por sus zonas de baño nos sorprende en otras estaciones en las que el agua discurre apretada entre sus paredes de cuarcita, sus muros repletos de líquenes y musgos nos muestran las pinturas rupestres de tiempos pasados y los alisos, desprovistos de hojas, enseñan el cauce del río ruecas vigilados desde lo alto, por la presa del Cancho del Fresno.