
Los grabados rupestres de La Etrera son un conjunto de representaciones prehistóricas localizadas en la orilla del río Estenilla, en el término municipal de Anchuras (Ciudad Real), dentro de la comarca de La Jara.
Fueron descubiertos en 1991 por el arqueólogo Francisco Javier Méndez-Cabeza y se enmarcan dentro del arte postpaleolítico de la Edad del Bronce. El conjunto presenta motivos geométricos, como círculos concéntricos, y posibles figuras antropomorfas realizadas directamente sobre la roca.

