Todas las entradas por Jaime Cerezo

El Castellón (Herrera del Duque)

Cuando miras un mapa y ves el nombre de “El Castellón” en lo alto de un gran cerro, con un río discurriendo por su falda y una gran mina al otro extremo del cerro … no hay que ser demasiado experto para deducir que el alto de ese cerro debe esconder unas cuantas horas de historia, de esas que no nos enseñaron en las clases del instituto o de la universidad, de esas que solo se pueden disfrutar pateando todas y cada una de las piedras que encontremos en ese lugar.

Tres horas tengo para inspeccionar la zona, bocata rápido, manos al volante … y a ver que nos depara el día … el cielo amenaza un poco de agua y una brisa más que fría se apodera de los montes de La Siberia.

Ascendiendo por el primer cerro ya se empiezan a ver restos de paredes, alguna edificación en forma de cuadrados de apenas un par de metros y muchas muchas piedras que hay que montar como un gran puzle dentro de la imaginación para creer que ha podido haber algo más que pura erosión.

Una vez arriba algo me llama la atención en el cerro de al lado, cámara al ojo y zoom al máximo (me he quedado los prismáticos en casa jejeje) … unas grandes paredes parecen proteger la parte más alta, está claro que lo que había visto hasta este momento era solamente el aperitivo de lo que estaba por llegar.

Justo a mi derecha y caminando por la cuerda de la sierra una mina aparece en el fondo del valle, justo debajo de esas grandes paredes que momentos antes se habían convertido en el destino de mi ruta.
Más tarde, y con ayuda de internet averiguo que es una mina de esquistos con filones de cuarzo en los que sale antimonita, siderita, cuarzo cristalizado y minerales procedentes de la oxidación de la antimonita.
 
Llego a las paredes y no queda duda que antiguamente esto ha sido un gran recinto amurallado en el que aún se pueden observar en su interior multitud de “edificaciones” de forma cuadrada en las que se observan perfectamente pasillos entre edificaciones, la gran muralla de aproximadamente un metro de ancho en muchos lugares … mucha cerámica … y por lo que veo no he sido el primero en descubrir este sitio, una excavación de aproximadamente un metro de ancho por un metro de largo, que en un principio me pareció excavado por algún animal, pronto me doy cuenta que ha sido producida por la mano del hombre porque de momento los animales no separan los restos de cerámica y los ponen separados de la tierra que han sacado del hoyo.

Miro el reloj y el tiempo se ha esfumado como la pólvora … tanta piedra, tanta pared, tanta cerámica … y en pocos minutos a currar otra vez …

Ver fotos.

Castillo de Herrera del Duque.

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Castillo de origen musulmán que destaca por sus enormes muros, de más de veinte metros, sin contar apenas con ventanas ni adornos. Este castillo ha pertenecido a la Ordén de Alcántara, a los ducados de Osuna, Bejar y Vizcondados de Puebla de Alcocer y actualmente se encuentra en un lamentable estado de deterioro. Su acceso es libre.

Últimos suspiros de La Berrea

Entre nubes amenazando a tormenta esta tarde nos hemos decidido a hacer una escapadita al conocido coto de Matallana en Alía.
Aunque ya está bastante avanzado el periodo conocido como La Berrea, en el cual el ciervo emite su sonido de celo característico, aún se pueden ver escondidos entre matorrales y pinares algún buen ejemplar.

Ruta a la Cueva Oscura (Robledollano) y Mina del Ibor (Castañar de Ibor).

El bar el Cazador de la localidad villuerquina de Robledollano nos sirve como en anteriores ocasiones como punto de partida de nuestra ruta. Tras el obligado café y en esta ocasión con un grupo más numeroso, de aproximadamente 15 personas.

DSC_4698 Tras un pequeño recorrido en coche llegamos al lugar visiblemente más cercano a la Cueva Oscura, nuestro primer destino, destino que se alza en lo alto de la sierra en medio de un gran roquedo de cuarcita.

Ascendemos por la ladera de la sierra entre pequeños robles y grandes pedreras.

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Una vez arriba las estupendas vistas del Valle del Ibor se mezclan con las lejanas casas de Robledollano, los bosques de robles y encinas, el vuelo silencioso de un viejo buitre … todo ello junto a dos cuevas rodeadas de un gran zarzal y la compañía de un grupo de amigos dispuestos a descubrir un nuevo tesoro en cada rincón de esta bonita comarca.

Desde aquí nos dirigimos a un merendero situado en las afueras del pueblo en la carretera de Castañar de Ibor, el hambre viene llamando a la puerta, y a pesar de tener un día frío y con un aire bastante desagradable hacemos una pequeña parada para reponer fuerzas.

El siguiente destino en nuestra ruta es La Mina del Ibor, un pequeño roquedo apenas perceptible entre la densa vegetación nos descubre varias galerías excavadas en la roca, acompañadas de un panel con arte rupestre paleolítico.

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Vamos inspeccionando cada galería, asomándonos a cada hueco, arrastrándonos por los distintos túneles, descubriendo murciélagos …

DSC_4808El siguiente destino es una antigua torre de la cual apenas conocemos su nombre “Torre de los Moros”, situada en las cercanías de la Mina y rodeada de abundante escoria de fragua nos hace adivinar su relación con la minería.

Finalizamos el día campero con un café calentito en Castañar de Ibor, una nueva fecha para la próxima ruta, y un compromiso para empezar oficialmente una asociación de senderismo.

Enlaces de Interés :

Fotografías de Miguel Urbina.
Fotografías de Jose Antonio Sánchez.
Fotografías de Jaime Cerezo.
Nuevas Representaciones de Arte Paleolítico-  La Mina del Ibor
La Mina del Ibor
Navalvillar de Ibor

Ruta a la Cueva Oscura (Robledollano)

La cueva Oscura, solo su nombre invita a visitarla, preguntamos en el pueblo … todo el mundo la conoce, pero curioso, nadie ha estado en ella, es la cueva misteriosa de la que todo el mundo habla, es la cueva de las leyendas, del misterio, de la intriga de que será lo que en ella encontraremos.
Mañana fría pero poco a poco vamos apareciendo, ya con el café mañanero nos rodea la naturaleza, grandes cuernas de venados cuelgan de la pared junto a numerosas fotografías de antiguos cazadores, de antiguos rehaleros disfrutando de la pura naturaleza de la Sierra Villuerquina … bebemos rápido, el misterio de la cueva oscura nos está esperando y nuestros pies claman por caminar fuera del asfalto, encendemos el gps, repartimos los planos y nos disponemos a partir.
Rodamos por el antiguo camino de herradura de Roturas de Cabañas y a las afueras del pueblo un paisano nos indica el mejor camino para acceder a nuestro destino, viajamos impaciente hasta encontrar ese gran hueco en el risco de cuarcita justo encima de nuestras cabezas, nos bajamos del coche y comenzamos el ascenso entre antiguas pedreras rodeadas de frondosos bosques de robles y jaras, de empinadas pendientes y mejores vistas … a un lado la umbria de la sierra del Carabal, al otro, el pueblo de Robledollano.

Al llegar a nuestro destino una pequeña decepción nos invade en forma de un gigantesco zarzal que crece resplandeciente a la entrada de la cueva, pero nuestros esfuerzos no pueden quedar vacíos, toda nuestra ilusión no puede ser frustada, buscamos unos palos y entre arañazos conseguimos abrirnos un pequeño sendero por el borde del zarzal. Accedemos a una pequeña cueva con gran cantidad de huecos, cristales de cuarzo … pero esto no puede ser la cueva oscura, apenas cuatro o cinco metros de profundidad no puede convertirse en el final de esta pequeña aventura.

Al fondo, entre los restos del aún resplandeciente zarzal podemos apreciar lo que parece otro hueco … tenemos que comprobarlo … tras varios minutos más rompiendo la vegetación aparece ante nuestros ojos la verdadera cueva oscura.

Entramos en ella, una enorme sala de unos 10 metros de profundidad y al final otra galería perpendicular de unos 6-7 metros continuada hacia los extremos por otras galerías más pequeñas por las cuales no podemos continuar conforman la verdadera cueva oscura, rodeada de murciélagos, bonitos paneles de cristales de cuarzo y numerosos excrementos de algún mamífero que encuentra en estas profundidades la tranquilidad de la noche continua, de la oscuridad absoluta.

Terminamos todos llenos de barro pero el esfuerzo a merecido la pena, otro pequeño rincón de gran valor descubierto, otro bonito recuerdo en nuestra mente, que jamás será olvidado.

Más fotografías en: http://cid-fa91d765bcce5515.skydrive.live.com/browse.aspx/Ruta%20a%20la%20Cueva%20Oscura