Todas las entradas por Jaime Cerezo

Ilha do Baleal (Portugal)

La isla de Baleal (Ilha do Baleal en Portugues), se encuentra al norte de la ciudad portuguesa de Peniche, actualmente no es una isla ya que la acumulación de arena ha formado una pequeña línea de playa que la une al continente.

La ubicación de esta “isla” ha sido un punto importante de pesca de ballenas para los habitantes de la zona, de ahí su nombre, Baleação es la denominación portuguesa de la caza de cetáceos. Actualmente la isla es utilizada para el turismo y el surf , constando únicamente 2 personas como habitantes permanentes.

Grutas de Columbeira (Bombarral)

En el Vale do Rôto, próximo a la aldea de Columbeira (Bombarral) encontramos varias grutas que son consideradas un referente en la arqueología portuguesa ya que son de los pocos lugares en los que se han hallado evidencias de la ocupación del Hombre de Neandertal en tierras lusas, han sido excavadas en varias ocasiones desde el año 1962 y en ellas han aparecido además de una importante muestra de industria lítica (+ de 5000 piezas), huesos humanos, ídolos-placa, cerámica, restos de animales como osos, lobos, ciervos, cabra montés, linces … todos estos elementos encontrados en ellas evidencian una larga ocupación de estas cavidades calizas desde el Paleolítico medio hasta la Edad del Bronce.

Parque da Segueteira y Campo de Lapiás

En Montelavar y Pêro Pinheiro, dos municipios portugueses próximos a la turística ciudad de Sintra, encontramos un paisaje  calizo característico, donde los agentes atmosféricos han modelado las roquedos de caliza que afloran a la superficie y nos han dejado numerosos grupos de rocas aisladas que entre la abundante vegetación parece un auténtico laberinto, algunas de estas rocas con formas muy características , han sido bautizadas por los habitantes de los pueblos cercanos , como “el elefante” una gran roca de unos 4 metros de alto y un gran arco de piedra.

Un lugar que merece la pena visitar no solo por su geología, en él podemos encontrar numerosas orquídeas, muchas especies de mariposas, líquenes, musgos y plantas que encuentran entre estas paredes calcáreas el sustento que necesitan.

Martinete (Nycticorax nycticorax)

 

El  martinete es un tipo de garza, siempre vinculada a  ecosistemas acuáticos, de un metro de envergadura y hábitos principalmente nocturnos y crepusculares,  se alimenta  de peces,  anfibios e invertebrados acuáticos, lo encontramos en poblaciones fragmentadas en casi todo el planeta a excepción de Australia y sus principales amenazas están vinculadas a la destrucción y contaminación de los ecosistemas acuáticos donde vive.

 

Los Barruecos (Malpartida de Cáceres)

“Los barruecos”  es un paraje natural de más de 300 hectáreas ubicado en el término municipal de Malpartida de Cáceres (Extremadura), formado por grandes bolos graníticos  y que esconde entre sus rocas  multitud de sorpresas,  el museo Vostell, pinturas rupestres,  tumbas antropomorfas, una gran colonia de Cigüeña blanca, un poblado neolítico, restos de un asentamiento romano …

Este paraje fue  declarado  Monumento Natural en 1996, con el objetivo de conservar y poner en valor  la geología, fauna e historia  que  podemos observar en cada uno de sus rincones. Para ello cuenta con acceso libre y varias rutas de senderismo que transcurren por los principales puntos de interés, algunas de ellas habilitadas para personas con movilidad reducida, paneles informativos ,  centro de interpretación y zonas habilitadas para descanso y aparcamientos.

 

En estas 300 hectáreas  podemos encontrar varios abrigos  con pinturas rupestres, algunos de ellos se encuentran en plena colonia de anidamiento de Cigüeña blanca y no es recomendable su visita durante unos meses a partir de febrero para evitar molestias, otros como el siguiente que muestro se encuentran protegidos por una reja para evitar que las pinturas, en bastante mal estado de conservación, acaben por desaparecer o sufran actos vandálicos,   muestro dos imágenes de cada fotografía, una de ellas tratada con  un programa informático para resaltar  las pinturas que en algunos casos son inapreciables a la vista humana.

Gruta da Furninha (Peniche)

La Gruta da Furninha, también conocida en la zona como Cova Dominique, es una gruta caliza que se encuentra en  el extremo sur de la  península de Peniche, a escasos   50 metros de la carretera y en pleno acantilado.

Esta cueva fue ocupada desde el Paleolítico Medio, fue excavada en 1880 por Joaquim Nery Delgado, y en ella se encontraron restos humanos de unos 140 individuos, de animales (peces y mamíferos), utensilios de hueso y piedra así como  varias piezas de cerámica neolítica.

 

 

Más información:

> A Gruta da Furninha (Peniche): estudo dos espólios das necrópoles neolíticas.  António Faustino Carvalho y  João Cardoso.

> Gruta da Furninha. Fotoarchaeology.blogspot.com. Ricardo Soares.

Vale Das Lapas (Serra da Azóia)

Cerca de la localidad portuguesa de Azóia encontramos un pequeño valle labrado entre  roquedos calcáreos  que cuentan con varias cuevas, algunas de ellas han tenido pequeñas excavaciones arqueológicas que datan la ocupación de estas cuevas desde  finales del Neolítico, algunas como lugares de ocupación permanente y otras como posibles necrópolis.

Las tres cruces de Monte Abraão (Parque Natural de Arrábida)

Originalmente  estas cruces  eran de madera y fueron colocadas en la cima de Monte Abraão en el siglo XVI por San Pedro de Alcántara , de la orden de los franciscanos, orden que  ocupaba el Convento de Arrábida, ubicado a los pies de este monte.

En 1954  el Duque de Palmela mandó colocar en lo más alto de la Sierra de Arrábida tres cruces de piedra, en sustitución de las originales de madera, en los años 70 una de las tres cruces desapareció misteriosamente y fue sustituida por una de madera que  con el paso de los años  tuvo el mismo final.

En  junio de 2001, el propietario del terreno, un hijo del Duque de Palmela, quiso devolver a esta sierra  la vista  original que su padre deseó que tuviese, pero  no era un proyecto fácil por lo escarpado del terreno y por el peso  de las enormes piedras,  finalmente llegó a un acuerdo con el  Parque Natural de Arrábida y el   Estado Maior da Armada portuguesa para colocar las enormes piedras de nuevo en lo alto de la montaña, ayudado por un helicóptero de la Marina, y así  volver a formar una gran cruz de unos tres metros de alto y un peso aproximado de una tonelada que acompaña a las otras dos originales.

Aunque el valor histórico de estas cruces no es demasiado reseñable, y dejando a un lado el aspecto religioso , lo que no es discutible son las impresionantes vistas que se observan desde este lugar del Parque Natural de Arrábida ,  la bahía de Setúbal, Troia  y las azules playas de Arrábida.