El águila perdicera

El águila perdicera (Aquila fasciata) es la tercera especie de águila por tamaño que podemos encontrar en Extremadura, solo superada por el águila real y la imperial, está distribuida en el territorio extremeño por aquellas comarcas más montañosas en las que encuentra en sus cortados rocosos buenos lugares de nidificación, aunque también puede anidar en árboles e incluso en estructuras como torretas eléctricas. Se alimenta principalmente de pájaros y mamíferos de tamaño medio, y en menor proporción puede capturar también algunos reptiles.

En Extremadura crían aproximadamente 100 parejas, que forman aproximadamente el 13 % de su población española, y en el Geoparque Villuercas Ibores Jara encuentra un importante reducto para su supervivencia debido a la configuración de valles cerrados, vegetación mediterranea, abundancia de presas y grandes roquedos cuarcíticos.

Puente del Búho

El río Gualija transcurre desde la Sierra de Altamira, en el Geoparque Villuercas Ibores Jara, hasta desembocar en el Pantano de Valdecañas, muy cerca de esta desembocadura encontramos un característico puente que servía de acceso a la antigua ciudad de Talavera la Vieja y permitía el cruce del río del ganado que transcurría por la cañada de San Román.

Talaverilla, antigua ciudad romana de Augustóbriga

Talavera la Vieja, también conocida como Talaverilla, es una antigua ciudad que se encontraba en el margen izquierdo del río Tajo, entre las actuales localidades de Bohonal de Ibor y Peraleda de San Román, en la provincia de Cáceres, construida sobre la ciudad romana de Augustóbriga.
En 1963 la construcción de la presa de Valdecañas depararía un triste final para la ciudad que quedaría sumergida bajo las aguas y sus habitantes realojados en otros pueblos cercanos, sus casas demolidas, y los múltiples restos romanos perdidos entre escombros y sumergidos a varios metros de profundidad, de los que solo se salvó el portico de un templo formado por cuatro columnas frontales y dos laterales que se desmontó y se transportó piedra a piedra a un enclave cercano como recuerdo de lo que un día fue una próspera ciudad romana. En 1931 se declaró bien de interés cultural.
La ciudad permanece sumergida y solo es visible aquellos momentos en los que el nivel del agua del pantano de Valdecañas está por debajo del 25%.