Fotografiando ciervos por el Valle del Guadarranque

 

El Valle del Guadarranque  es uno de los  primeros  valles  de las estribaciones de Los Montes de Toledo  que se adentran en la provincia de Cáceres,  por el discurre el  río del mismo nombre durante unos 30 kilómetros en los que no hay ninguna población,  solo algunas casas aisladas de  grandes fincas de caza, algunas  como “Valdepuercas”, de 18000 hectáreas propiedad del empresario José María Aristrain  y sobre el que pesa una acusación por el mayor fraude fiscal a Hacienda (210 millones de euros). También podemos encontrar en este valle el Coto Regional de Matallana, 10,000 hectáreas catalogadas en su mayor parte como “Monte de Utilidad   Pública”, gestionado por la administración  autonómica extremeña   y que en realidad no permite otra ninguna  actividad   diferente a la caza.

La observación de fauna en este lugar es todo un espectáculo,   multitud de rapaces anidan en los  riscos cuarcíticos  que encontramos repartidos por todo el valle , las repoblaciones de pinos y los alcornoques de las laderas sirven de  lugar de nidificación para las rapaces más pequeñas, ríos  y arroyos que mantienen parte de su caudal todo el año añaden  el agua necesaria  para la vida de todos sus habitantes, pero si algo destaca en este paisaje, es la  gran cantidad de cérvidos y jabalíes,   una “sobre-explotación” incentivada durante muchos años por los cotos de caza y que en muchos lugares está provocando la escasa o nula regeneración de la flora autóctona existente, con algunas especies tan raras como el loro “prunus lusitánica”, que encuentra en estas laderas y gargantas uno de sus últimos reductos.

 

Mamíferos en una “simple foto”

Cuando observamos una fotografía de cualquier animal salvaje en la mayoría de las ocasiones no nos imaginamos las horas de esfuerzo y trabajo que esa foto conlleva, lo que para algunos es una simple fotografía para otros es el resultado de años de experiencia, de días de trabajo, de frío, de calor, de sufrimiento…

Casi todos los que hacemos este tipo de fotografías tenemos los mismos orígenes, esas largas horas saliendo al bosque y buscando cualquier “bichillo” que se moviese, cuando lo encontrabas intentabas seguir sus pasos, esperando quizás que en algún momento se rindiese de cansancio o quisiera volverse a saludar, porque se nos olvidaba que ese “bichillo” estaba en su bosque, que corría más que tú, que tenía los sentidos más agudizados que los tuyos y sobre todo que allí, el intruso eras tú.

Con el tiempo aprendes que aunque parezca mentira es más fácil que él venga a ti que tu ir a buscarlo, y en ese camino, en ese aprendizaje, la vida te regala otras enseñanzas, consigues seguir rastros, identificar huellas, saber que plantas le gustan más, donde estará en días de sol, que lugares prefiere cuando hace frío … porque para hacer buenas fotos no solo es disparar una cámara, necesitas horas y horas de observación, saber elegir un buen lugar, con un buen fondo, con una buena luz, saber a qué hora pasará, en qué dirección vendrá el aire, ¿llegará solo o acompañado?, buscarte un buen escondite y esperar … y esperar … y esperar … después de 10-12 horas escondido las piernas empiezan a doler y hoy quizás no ha pasado, mañana puede que tampoco, y así pasarán los días y el resultado de tu espera se verá recompensado, o no, por todas esas horas previas de observación y estudio, por el trabajo previo, y si finalmente después quizás de varios días en un escondite de 1×1 metro consigues hacer una foto, una buena foto, tu trabajo habrá tenido una recompensa que para otros continuará siendo “una simple foto”.

A continuación, algunas fotografías de mamíferos, algunas fruto de la casualidad, otras del trabajo y de largas horas de espera.

PARQUE URBANO PENHAS DO MARMELEIRO (Cascais)

 

El  Parque Urbano Penhas do Marmeleiro se encuentra ubicado en  Murches (Cascais), inaugurado en  el año 2009 y construido por  SANEST – Saneamento da Costa do Estoril, S.A.,  ocupa un área de unas 4 hectáreas aproximadamente en la que se han colocado un parque infantil y una red de caminos sobre  pasarelas de madera a través de la cual se puede realizar una pequeña ruta de senderismo circular de un kilómetro de longitud.

Su ubicación, en la cima de  un afloramiento  calizo lo   sitúan en un estupendo mirador  del Parque  Natural Sintra-Cascais,  del Río Das Vinhas y de las formaciones geológicas  que  resultan de la erosión de la piedra caliza.